La piedra está en el poblado de Caldera, distrito de Boquete,
provincia de Chiriquí, en la República de Panamá. Las coordenadas exactas de la piedra son 08°39.373N 082°22.057W WSG84
a 378 metros sobre el nivel del mar.
Puedes abordar un bus en la ciudad de David
hacia caldera. Y si vas en auto sigue la
vía hacia boquete, siga conduciendo hasta la entrada de Caldera. Verá la
entrada hacia la derecha, el poblado de Caldera está a 12 Km desde
esa entrada.
HISTORIA DEL PARQUE PIEDRA PINTADA
Es
uno de los sitios de petrograbados más conocidos de Panamá, tanto
por pobladores como por arqueólogos.
Incluso aparece registrada en el libro
"Panorama of Panama's Petroglyphs" (1961) de Neville Harte. Debido a
esta celebridad, la piedra ya ha recibido atención en el pasado.
La así llamada
Piedra Pintada, es una enorme piedra sobre la cual quién sabe qué manos de
indios esculpieron dibujos y figuras, algunos de un trazado perfecto.
Unos piensan que esa piedra fue un altar que los
indios erigieron a sus antiguos dioses.
Otros dicen que los doraces
dejaron allí un mensaje representado con los signos ideográficos que ellos
usaron para comunicarse unos con otros. Pero hay una tradición más: que bajo
esa enorme piedra yace sepultado un gran tesoro compuesto por figuras de oro,
las mismas figuras que aparecen dibujadas en la piedra.
Ningún dorasque tocará
ese tesoro, pero vendrán extranjeros que se apoderarán de él. Pondrán debajo
“tierra de temblor y de fuego” y la piedra saltará en pedazos hasta el cielo.
Los que hagan esto tendrán que huir en tres direcciones: hasta la mitad de la
plaza de Caldera, hasta el llano de Troya, y hasta la “Vuelta del Jobo”. Ese
tesoro está custodiado por un espíritu o “dago familiar” de los doraces y
ninguno de la raza se expondrá a los males que le vendrían si intentase tocar
el tesoro. Eso sólo lo harán blancos extraños y poderosos sobre los cuales no
tienen poder los “dagos” del antiguo pueblo de los doraces.
Mientras, allí
sigue la piedra con su mole enorme, con sus signos misteriosos, memorial o
mensaje que los indios de hoy muchas veces contemplan melancólicamente como si
oyeran en ella el eco de una voz extinguida.



